La administración Trump está a punto de despedir a cientos de empleados de alto nivel del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) esta semana. Sin embargo, los despidos no tienen como objetivo reducir la fuerza laboral, sino eliminar a aquellos que, según la administración, no se alinean con sus prioridades y objetivos.
Según varias fuentes cercanas al proceso, la administración Trump ha elaborado un “plan centralizado” para identificar y remover a empleados en puestos clave dentro de las distintas agencias del DHS. Estos despidos se suman a una serie de recortes que ya comenzaron el viernes pasado, los cuales afectaron a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad.
El objetivo principal de los despidos de esta semana, según las fuentes, es retirar a empleados de alto nivel que ocupan cargos gerenciales en el Servicio Ejecutivo Superior y el Programa General 15, quienes tienen influencia en la política y la estrategia dentro del DHS. No se trata de una reducción del personal, sino de una purga de aquellos que se considera que obstaculizan los planes de la administración, especialmente en lo que respecta a la política migratoria.
El DHS, que supervisa agencias clave como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha sido fundamental para las políticas de inmigración de Trump, particularmente en la seguridad de la frontera sur y el aumento de las deportaciones de inmigrantes indocumentados.
Por su parte, un portavoz del DHS afirmó que, bajo el liderazgo de Trump, se están implementando “reformas radicales” para eliminar el “despilfarro” y la “incompetencia” que, según la administración, han prevalecido durante décadas.