
El gobierno de Trinidad y Tobago, encabezado por la primera ministra Kamla Persad-Bissessar, autorizó la instalación de un radar militar estadounidense en la isla de Tobago.
La decisión, presentada como parte de un plan de vigilancia contra el narcotráfico, ha generado preocupación regional por su proximidad al territorio venezolano.
Testigos locales han reportado la presencia continua de infantes de Marina estadounidenses en hoteles de Tobago, mientras sistemas de rastreo aéreo confirman el aterrizaje de aeronaves militares en el Aeropuerto Internacional ANR Robinson y que realizaron ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago.
El radar permitirá el monitoreo constante de actividades dentro y fuera del espacio aéreo venezolano.
Aunque Persad-Bissessar aseguró que su país no serviría como “base para ninguna guerra contra Venezuela”, la ubicación estratégica del aparato sugiere un objetivo de presión sobre Caracas.
La instalación coincide con recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre acciones militares contra supuestos narcotraficantes venezolanos.
En respuesta, el presidente Nicolás Maduro manifestó la disposición de la aviación venezolana para defender la integridad territorial. La comunidad caribeña observa con inquietud cómo Trinidad y Tobago se convierte en un punto clave del intervencionismo estadounidense, en un momento de tensiones abiertas entre Washington y Caracas.
El vicepresidente sectorial de defensa y Soberanía, Vladimir Padrino López, manifestó el pasado 22 de noviembre que nadie quitará el derecho al pueblo venezolano a vivir en paz y seguir construyendo su independencia, a pesar de las amenazas directas que sufre la patria con el despliegue de Estados Unidos en el Caribe.
En ese contexto, el ministro para la Defensa fustigó los ejercicios militares realizados por Estados Unidos y Trinidad y Tobago en aguas del Caribe, y dijo que no se trata de “maniobras inocentes”.
“Esas aguas no se mueven ahorita por su marea natural, sino porque hay presencia de destructores, de buques anfibios (…) invadiendo la tranquilidad del pueblo trinitense”, y con el único objetivo de “amenazar” a Venezuela, pero “nada de eso nos va a quitar nuestra tranquilidad”.
“Maniobras inocentes, eso no existe”, dijo al explicar que, se pueden realizar maniobras planificadas, “pero en este caso es una agresión contra la dignidad del pueblo de Venezuela”.






