El tirador afgano y la seguridad, tras el ataque en Washington: Donald Trump carga contra los inmigrantes y refuerza el envío de tropas para controlar la calle

Mundo2 days ago15 Vistas

El hombre armado que disparó y dejó gravemente heridos a dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca el miércoles en Washington fue identificado como un afgano de 29 años que había colaborado con la CIA en Afganistán y que luego había sido asilado en Estados Unidos por un programa del gobierno de Joe Biden. El ataque, que fue considerado como un acto terrorista por el presidente Donald Trump, reavivó la ofensiva oficial de la Casa Blanca contra la inmigración.

El sospechoso utilizó un revólver para atacar a los Guardias Civiles que estaban apostados a la salida de una estación de subte a dos cuadras de la Casa Blanca, como parte del operativo lanzado por Trump en agosto para bajar la tasa de criminalidad.

Primero disparó a una mujer miembro de la Guardia y volvió a dispararle después de que cayera al suelo, según Jeanine Pirro, fiscal federal en Washington D.C. Luego el tirador se giró para disparar al segundo miembro de la Guardia. Ambos permanecían en estado crítico el jueves. Actuó “sin provocación, en forma de emboscada y armado con un revólver Smith & Wesson .357″, dijo la fiscal.

El agresor, que también resultó gravemente herido y fue detenido el mismo miércoles, fue identificado como Rahmanullah Lakanwal, que vive en Bellingham, en el estado de Washington, con su esposa y cinco hijos. Las autoridades afirmaron que había cruzado todo el país manejando más de 18 horas para cometer el ataque en la capital estadounidense.

La CIA dijo que Lakanwal había trabajado con una unidad militar respaldada por la agencia durante la guerra estadounidense en Afganistán y que ingresó en Estados Unidos a través de un programa migratoria de la era Biden para afganos que huían de la toma de poder por los talibanes.

Lakanwal formaba parte de una fuerza afgana socia de EE.UU., conocida como Unidad Cero, entrenada y apoyada por la CIA en la provincia sureña de Kandahar, según informaron las autoridades. Las unidades eran conocidas por su brutalidad y las organizaciones de derechos humanos las apodaban “escuadrones de la muerte”.

Rahmanullah Lakanwal, autor del ataque en Washington. Foto Reuters

Un amigo de la infancia que vive en Afganistán y que fue contactado por The New York Times, dijo que Lakanwal había sufrido problemas de salud mental y estaba perturbado por las bajas causadas por su unidad. “Nos decía a mí y a nuestros amigos que sus operaciones militares eran muy duras, su trabajo muy difícil y estaban bajo mucha presión”.

El amigo de Lakanwal dijo que lo vio por última vez unas semanas antes de la toma del poder por los talibanes en 2021, cuando fue a la aldea de Khost para casarse con su segunda esposa. Había empezado a fumar marihuana, dijo y acabó divorciándose de su nueva esposa pocos días después de la boda. Muhammed recordó que Lakanwal le dijo: “Cuando vio sangre, cuerpos y heridos, no pudo tolerarlo, y eso le puso mucha presión en la mente.”

La CIA ha negado las acusaciones de brutalidad entre las unidades, afirmando que fueron resultado de la propaganda talibán. Funcionarios actuales y anteriores dijeron que las unidades desempeñaron un papel importante en la evacuación estadounidense de Afganistán.

Los miembros de Unidad Cero estuvieron entre los miles de afganos reubicados en Estados Unidos bajo la administración Biden tras la caótica retirada de las tropas estadounidenses en agosto de 2021, que permitió a los talibanes retomar el control del país. Funcionarios federales dijeron que Lakanwal formaba parte de ese programa, que había llegado a fines de 2021 y que se había trasladado con su familia al estado de Washington, en el oeste del país.

Lakanwal recibió asilo a principios de este año, durante el gobierno de Trump, tras solicitarlo en 2024, dijeron agentes de inmigración.

Trump se endurece

“El gobierno de Biden justificó el ingreso debido a su trabajo previo con el gobierno estadounidense, incluida la CIA, como miembro de una fuerza asociada en Kandahar”, dijo el director de la agencia, John Ratcliffe, en un comunicado, añadiendo que el acusado “nunca debería haber tenido el permiso para venir aquí.”

La historia del afgano reavivó la ofensiva del presidente contra la inmigración. Trump calificó el tiroteo de “acto terrorista” y prometió redoblar sus esfuerzos de deportación masiva y revisar todos los casos de asilo aprobados por el gobierno de Biden. Criticó lo que afirmó que eran millones de “extranjeros desconocidos y no verificados” admitidos en el país bajo su predecesor.

El presidente, además, ordenó la llegada de 500 efectivos adicionales de la Guardia Nacional a Washington, además de unos 2.000 que ya estaban allí, aunque no estaba claro cuándo llegarían ni de dónde vendrían.

En línea con el presidente, el jefe del FBI, Kash Patel, dijo que el ataque había sido un acto de terrorismo y que “este individuo estaba en este país por una sola razón: el desastroso retiro de Biden de Afganistán y por el fracaso de vetar su ingreso y de miles de otros con un background similar a este país”.

Los soldados heridos fueron identificados como el sargento de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Andrew Wolfe, de 24 años, y la especialista del Ejército Sarah Beckstrom, de 20 años, miembros de la Guardia Nacional del estado de West Virginia. El padre de Beckstrom dijo a The New York Times que ella tenía una “herida mortal” y que era poco probable que se recuperara.

El gobernador de West Virginia, Patrick Morrisey, los había dado por fallecidos horas después del ataque, pero luego fue desmentido por las autoridades que señalaron que estaban en condición crítica.

El sospechoso sería acusado de tres cargos de agresión con intención de matar, con hasta 15 años de prisión. Pero si alguno de los miembros de la Guardia no sobrevivía, sería acusado de asesinato en primer grado.

Un alto funcionario estadounidense dijo a CNN que Lakanwal comenzó a trabajar con la CIA alrededor de 2011 y, en ese momento, la agencia habría realizado una exhaustiva investigación en diversas bases de datos —incluida la base de datos del Centro Nacional de Contraterrorismo— para determinar si Lakanwal tenía algún vínculo conocido con grupos terroristas y todo resultó negativo.

Además, señaló que los afganos admitidos en Estados Unidos fueron sometidos a una exhaustiva investigación, a pesar de lo que dice Trump. “No surgió nada”, dijo el alto funcionario estadounidense. “Estaba limpio en todos los chequeos”.

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