
En las primeras horas del jueves en Honduras, Nasry Asfura -el candidato apoyado por Donald Trump- volvía a superar a su rival Salvador Nasralla por menos de 6.000 votos, escrutados el 84.22% de los sufragios.
El suspenso sigue siendo total en Honduras a cuatro días de las elecciones del domingo, que plantearon un empate técnico entre el presentador de televisión Nasralla y el empresario Asfura.
A las dos de la mañana de Tegucigalpa, el último corte del Consejo Nacional Electoral establecía que Asfura retomaba la ventaja con 5.933 votos frente a Salvador Nasralla, escrutado el 84.22% de los sufragios.
La divulgación del escrutinio enfrenta retrasos mayores que se explican por la compleja logística del conteo de votos. En Honduras, existe una doble verificación: primero, el Consejo Nacional Electoral compara cada acta recibida con los datos del equipo que conserva las huellas digitales de los votantes.
Segundo, las Fuerzas Armadas traen por lanchas, helicópteros y camiones las urnas selladas a la capital, Tegucigalpa, para un recuento.
Algunos municipios quedan a más de 15 horas de la capital por vía terrestre en carreteras que atraviesan selvas y montañas.
El otro problema son las fallas técnicas en el sistema de transmisión de los resultados.
El Consejo Nacional Electoral alertó que provienen de una empresa colombiana que fue contratada para las elecciones. De todos modos, el pueblo hondureño espera con calma, mientras los dos candidatos que encabezan el escrutinio se declaran ganadores.
Las autoridades tienen hasta el 30 de diciembre para entregar los resultados oficiales.
Por Célia Pousset desde Tegucigalpa, RFI