Una potente explosión en la estación de ferrocarril de Quetta, capital de la convulsa provincia paquistaní de Baluchistán, ha cobrado la vida de al menos 24 personas y dejado heridas a otras 46, muchas de ellas en estado crítico, según informó la policía local. El estallido ocurrió a las 9:00 horas, cuando el tren Jaffer Express, que debía partir rumbo a Peshawar, estaba estacionado en la plataforma.
La policía, encabezada por el superintendente jefe Mohamed Baloch, ha señalado que las primeras investigaciones apuntan a que podría tratarse de un atentado suicida, aunque las autoridades aún no confirman oficialmente esta hipótesis. “Es demasiado pronto para asegurarlo”, afirmó Baloch, subrayando la necesidad de proceder con cautela mientras se recaban pruebas en el lugar del siniestro.
El gobierno provincial, a través de su portavoz Shahid Rind, declaró que fuerzas de seguridad y equipos de emergencia acudieron rápidamente a la estación de tren y comenzaron las investigaciones preliminares para esclarecer la causa de la explosión. Ante la gravedad de la situación, las autoridades han decretado estado de emergencia en todos los hospitales de la zona, anticipando un posible aumento en el número de víctimas mortales debido a la condición crítica de varios heridos.
Baluchistán, una de las provincias más conflictivas de Pakistán, ha sufrido en los últimos meses un aumento de ataques atribuidos a grupos separatistas y células terroristas que operan a lo largo de la frontera con Afganistán. Solo en septiembre, la región registró 27 ataques que resultaron en 22 fallecidos y 48 heridos, mientras que en agosto se contabilizaron 43 ataques con un saldo de 125 muertos y 77 heridos, de acuerdo con el Instituto Paquistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad (PICSS).
La tragedia de hoy añade otra página dolorosa a una larga lista de incidentes violentos en esta región, donde la situación de seguridad sigue siendo una de las más críticas del país. Las autoridades han expresado su preocupación por la escalada de violencia y reforzaron la presencia de seguridad en puntos estratégicos, mientras la población espera respuestas sobre el origen y los responsables de este mortal atentado en Quetta.