Este 2 de abril, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció la imposición de aranceles recíprocos a “todos los países”, los cuales entran en vigor de forma inmediata. La medida tiene como objetivo corregir los desequilibrios comerciales y proteger la industria estadounidense.
Trump calificó el día como “uno de los más importantes en la historia de EE. UU.”, destacando que es una declaración de independencia ante el resto del mundo. Durante su discurso en la Casa Blanca, afirmó que “es hora de la prosperidad” y de “volver a hacer grande a EE. UU.”, después de décadas de, según él, haber sido “saqueado” por otras naciones.
Detalles de los aranceles
El mandatario especificó que se aplicará un arancel del 10% a la mayoría de los bienes importados, con tasas más altas para los países con mayores déficits comerciales con EE. UU. Además, a partir de la medianoche, se impondrá un arancel del 25% sobre los automóviles importados.
Trump argumentó que los trabajadores estadounidenses han sido sacrificados en beneficio de otros países, pero que con estas medidas, EE. UU. volverá a prosperar.
Reacciones internacionales
Ante la amenaza de nuevos aranceles, varios países ya han manifestado su intención de responder. Alemania, a través de su canciller Olaf Scholz, advirtió que la Unión Europea respondería unida si se imponen aranceles al acero y aluminio. México también ha anunciado una “respuesta integral”, y el gobierno de Venezuela rechazó “de manera firme” los aranceles impuestos a su petróleo.
Por su parte, China mostró su oposición a la medida, instando a las autoridades estadounidenses a “dejar de interferir” en los asuntos internos de Venezuela.
Con esta nueva política, Trump pretende corregir lo que considera injusticias comerciales, mientras que la comunidad internacional observa de cerca los posibles efectos de las medidas.