“El secretario general está muy preocupado por la situación humanitaria en Cuba, que empeorará, si no colapsa, si no se satisfacen sus necesidades de petróleo”, declaró Stéphane Dujarric, portavoz de Guterres.
Guterres “insta a todas las partes a que prosigan el diálogo y respeten el derecho internacional”, agregó Dujarric. Explicó que la ONU está evaluando el impacto del embargo a través de sus trabajadores sobre el terreno y colabora con el gobierno cubano para “ver cómo aliviar la situación”.
El portavoz recordó que “durante más de tres décadas, la Asamblea General ha pedido constantemente que se ponga fin al embargo económico de Estados Unidos contra Cuba”.
La detención de Maduro cortó el petróleo vital para Cuba
Más allá de este bloqueo histórico, la crisis se intensificó tras la detención de Maduro por Estados Unidos, lo que interrumpió el suministro de petróleo subsidiado que Venezuela enviaba a la isla. Este crudo cubría, según estimaciones, cerca de 30% de las necesidades energéticas cubanas.
La interrupción de este flujo ha agravado la crisis económica y energética en Cuba. A esto se suma la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a cualquier país que venda petróleo a la isla, y sus declaraciones calificando al gobierno cubano como “una nación en bancarrota” y sugiriendo que “tiene los días contados”.
Pese a esta retórica, la Casa Blanca aseguró que mantiene líneas de diálogo y negociación con las autoridades de La Habana.







