Según el funcionario, el objetivo es erradicar los acuerdos de “deuda por petróleo” que Caracas mantenía con Pekín.
Aunque el crudo se comercializará en el mercado global, Washington ha exigido que la mayor parte de la producción se destine a Estados Unidos. Esta medida forma parte del control indefinido que Washington ejerce sobre las ventas de hidrocarburos de Venezuela tras la operación del 3 de enero.
“Gracias a la decisiva intervención del presidente Trump, el pueblo venezolano recibirá un precio justo por su recurso, en lugar de los montos corruptos y subvalorados del pasado”, afirmó la fuente oficial.
La caída de exportaciones
Históricamente, China ha sido el principal cliente de Venezuela, utilizando el suministro para cobrar préstamos masivos. Sin embargo, el cambio de política ya se refleja en las cifras: el secretario de Energía, Chris Wright, informó que actualmente se obtienen cerca de 45 dólares por barril, frente a los 31 dólares que percibía la administración anterior.
Analistas y comerciantes prevén que las exportaciones hacia China disminuyan a partir de febrero, debido a las restricciones logísticas y al nuevo control de ventas impuesto por Estados Unidos al país socio de la OPEP.









