
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro pasó su primera noche en su nueva celda, en una prisión a las afueras de Brasilia, a la que fue trasladado por orden judicial para que cumpla “en condiciones más favorables” su condena a 27 años de prisión por golpismo.
El expresidente fue transferido este jueves de la Superintendencia de la Policía Federal en el Distrito Federal al 19º Batallón de la Policía Militar – PMDF, conocido como Papudinha.
El traslado fue autorizado por el juez Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal (STF) , quien supervisa la ejecución de la sentencia del expresidente. El batallón se encuentra en el Complejo Penitenciario de Papuda, también en el Distrito Federal.
Moraes también dictaminó que Bolsonaro debe tener “asistencia plena, las 24 horas del día, de médicos privados previamente registrados, sin necesidad de notificación previa”.
El juez también autorizó el traslado inmediato de Bolsonaro a hospitales en caso de emergencia, con obligación de notificar al Supremo Tribunal Federal en un máximo de 24 horas de ocurrido.
La familia de Bolsonaro se había quejado reiteradamente, a través de pódcasts y redes sociales, de las condiciones en las que permanecía detenido en una habitación de la sede de la Policía Federal, mencionando el ruido excesivo del aire acondicionado, el espacio reducido y la comida.
El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes criticó lo que calificó como un intento de “deslegitimar el cumplimiento regular y legal de la condena”.
En una extensa resolución, el magistrado detalló las duras condiciones que enfrentan los reclusos en las sobrepobladas cárceles brasileñas y subrayó las “condiciones ya exclusivas” en las que Bolsonaro cumple su pena.
También cuestionó las quejas, al considerarlas demandas implícitas para que el tiempo en prisión del exmandatario se transforme en “una estadía en un hotel o en un centro vacacional”.
Bolsonaro estaba recluido en una habitación de 12 metros cuadrados en la sede policial de Brasilia, equipada con televisor, heladera y aire acondicionado. En el Complejo Penitenciario de Papuda, permanecerá en una unidad especial de detención de 54 metros cuadrados, con cocina, área exterior privada y una cama doble, de acuerdo con el tribunal.
Moraes señaló que el exmandatario se encuentra “completamente aislado del resto de los presos del complejo”.
Uno de sus hijos, el concejal Carlos Bolsonaro, acusó al magistrado de “crueldad” y criticó en la red social X “el traslado a un ambiente carcelario severo”.
Los abogados de Bolsonaro han apelado sin éxito para que se le conceda arresto domiciliario por motivos de salud. Su solicitud más reciente, presentada esta semana, está pendiente de una evaluación médica.
El exjefe de Estado había estado bajo arresto domiciliario antes del inicio oficial de su condena, pero fue enviado a prisión después de que tratara de romper su tobillera electrónica, en lo que la corte interpretó como un intento de fuga.
El ex capitán del Ejército, que arrastra serias complicaciones de salud desde que fue apuñalado durante la campaña electoral de 2018, pasó una semana hospitalizado en diciembre tras una cirugía por una hernia inguinal y un tratamiento por hipo recurrente.
A comienzos de este mes fue sometido a exámenes médicos tras una caída en prisión, aunque no se detectaron lesiones graves.
A finales del año pasado, el Congreso de Brasil aprobó una ley que podría reducir de forma significativa la condena de Bolsonaro. Lula vetó la norma el 8 de enero, pero el Parlamento tendrá la última palabra, ya que puede anular el veto presidencial.
El actual presidente, de 80 años, busca un cuarto mandato en las elecciones de octubre. Bolsonaro, por su parte, ha señalado a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, como su heredero político y candidato presidencial.