
En el marco de su presentación de Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional, la vicepresidenta y mandataria encargada, Delcy Rodríguez, fijó una postura desafiante ante el Gobierno de los Estados Unidos. Sus declaraciones surgen en un momento de máxima tensión tras la reciente captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, un evento que la funcionaria calificó como un «secuestro» y una agresión directa a la soberanía nacional.
Denuncia de agresión: Rodríguez afirmó que Washington «cruzó la línea roja» al detener al mandatario y a la primera combatiente. Calificó este hecho como una «mancha» imborrable en la historia diplomática de ambos países.
Dignidad frente al poderío militar: Aunque reconoció que Venezuela se enfrenta a una «potencia nuclear letal», aseguró no sentirse intimidada. «Si algún día me tocase ir a Washington, lo haré de pie, no arrastrada», sentenció como respuesta a las presiones externas.
Resolución mediante la diplomacia: Invocando el legado de Simón Bolívar, la mandataria encargada señaló que la crisis debe dirimirse «cara a cara» y que el país mantiene la disposición de entablar un diálogo político para resolver la «contradicción histórica» con el país norteamericano.
Hacia el final de su discurso, Rodríguez hizo un exhorto a la unión nacional. Criticó severamente a los sectores de la oposición que, según sus palabras, «se entregan a las órdenes de Washington», y pidió a todos los ciudadanos cerrar filas para defender la integridad territorial en un momento de amenaza externa.