
El Consejo de Seguridad de la ONU inició la sesión de emergencia prevista para este lunes 5 de enero para abordar la agresión perpetrada el 3 de enero por Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro; un ataque que vulneró los principios de la Carta de las Naciones Unidas y toda la legislación internacional.
En la reunión participan los miembros del Consejo, así como varios países latinoamericanos, entre ellos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Venezuela.
Estados Unidos no respetó las normas del derecho internacional durante su operación militar en Venezuela, según afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres. «Estados Unidos no cumplió con el derecho internacional en su operación en Venezuela», declaró su representante durante la sesión; asimismo, agregó que el futuro de Caracas sigue siendo incierto y plantea serias preocupaciones.
Colombia reiteró hoy en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas su “condena enérgica” a la agresión perpetrada en la madrugada del 3 de enero contra Venezuela, que dejó víctimas militares y civiles
La embajadora Leonor Zalabata, en representación de la nación neogranadina que ocupa un asiento como miembro no permanente en ese órgano, afirmó que las acciones perpetradas contra la República Bolivariana representan “evidentes violaciones a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial”.
“No existe justificación alguna, en ninguna circunstancia, para el uso unilateral de la fuerza ni para cometer un acto de agresión. Dichas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional y de la carta de ONU, incluida la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, el principio de respeto a la soberanía y a la autoridad plena de los estados sobre su territorio”, enfatizó.
Remarcó que su país rechaza cualquier acción militar unilateral, o acto que ponga en riesgo a la población civil.
Por otra parte, el representante ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, calificó la acción militar estadounidense como un «acto de agresión» y advirtió que el llamado «orden mundial basado en reglas» —promovido por Estados Unidos y algunos de sus aliados— se ha aplicado de forma selectiva según intereses políticos, lo cual genera consecuencias negativas para la estabilidad internacional.
Moscú reiteró que la salida a la crisis debe ser política y pacífica, respetando la autodeterminación del pueblo venezolano. «Apoyamos firme y completamente la política del Gobierno Bolivariano de protección de los intereses nacionales y su soberanía. Las acciones agresivas de Washington ya han sido condenadas por numerosos estados y asociaciones multilaterales, incluido el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas», subrayó el delegado ruso.
La representación de Cuba catalogó de inaceptable el plan imperialista de dirigir Venezuela hasta una supuesta transición segura, adecuada y prudente; esto equivale a imponer un gobierno títere funcional a sus objetivos rapaces: tener acceso irrestricto al país para el saqueo de los recursos naturales que, por derecho propio, pertenecen al pueblo venezolano.
Ratificó que «determinar el destino de Venezuela es un derecho exclusivo de su pueblo sin injerencias externas. Si al gobierno estadounidense carente de autoridad moral alguna le importara realmente la paz, la libertad y la justicia de los venezolanos y venezolanas, no habría bombardeado ese territorio con absoluto desprecio por las vidas, la soberanía y la integridad territorial de esta nación».
Concluyó su intervención reafirmando su adhesión irrestricta a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Asimismo, hizo un llamado a actuar con firmeza y determinación frente a las circunstancias actuales, siempre en defensa del derecho internacional y para garantizar un futuro de paz para todos los pueblos de Nuestra América y del mundo.
El representante de Nicaragua aseveró que la zona de paz en América Latina y el Caribe, declarada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), debe ser absolutamente respetada; esto, sin excepción y, en especial, por los miembros de este Consejo de Seguridad, responsables de la paz y seguridad internacionales.
«Nicaragua respalda lo expresado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien pide la liberación inmediata del presidente constitucional y legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la primera combatiente de la patria, Cilia Flores», puntualizó.
Añadió que «todos los Estados miembros de Naciones Unidas tenemos el deber de respetar el derecho internacional, el espíritu, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho a la soberanía, la autodeterminación, la integridad territorial de los Estados, la no injerencia y la convivencia pacífica».
«El pueblo venezolano es el pueblo digno de Bolívar, de Chávez y de Maduro; un pueblo históricamente indoblegable que defiende su soberanía y su derecho a la paz. Nicaragua siempre estará con Venezuela. La paz ha sido profundamente herida y la familia humana, la comunidad de naciones y los pueblos del mundo urgimos que se reinstale como absoluto reflejo de la dignidad de todos los pueblos», finalizó.
A pesar del ataque armado perpetrado el fin de semana contra el territorio venezolano, Estados Unidos negó este lunes en el Consejo de Seguridad de la ONU estar en guerra «contra Venezuela».
Asimismo, descartó que la detención de su presidente, Nicolás Maduro, y la posterior decisión de gobernar el país hasta que haya una transición política supongan una ocupación. «No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando ningún país», aseguró el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz.
España: un «precedente muy preocupante» para la paz
España expresó ante la ONU su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, calificándola como un “precedente muy preocupante” para la paz y la seguridad regional.
El embajador Héctor Gómez Hernández subrayó que los recursos naturales de Venezuela forman parte de su soberanía y que cualquier acción que vulnere este principio amenaza la estabilidad internacional. Citó además al secretario general, António Guterres, quien advirtió sobre las implicaciones globales de este tipo de operaciones.
Insistió en la necesidad de respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, en especial la prohibición del uso de la fuerza y la defensa de la integridad territorial de los Estados. Gómez Hernández recalcó que el orden internacional debe basarse en reglas y en la resolución pacífica de las controversias, rechazando cualquier imposición militar como vía de solución.
Tras las acciones violentas de EEUU en Venezuela, España reafirmó su compromiso con la paz, la estabilidad y la democracia, pero aclaró que estos valores no pueden imponerse por la fuerza.
Chile manifestó en el Consejo de Seguridad de la ONU que el respeto al derecho internacional “no admite excepciones”, incluso frente a la ilegitimidad de un presidente, dijo la representante permanente, Paula Narváez, quien subrayó que las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela no pueden resolverse mediante la fuerza militar, sino a través de procesos pacíficos.
Recordó además la experiencia histórica de Chile, que perdió su democracia tras la intervención extranjera en el golpe de Estado de 1973 contra Salvador Allende, y destacó que la recuperación democrática se logró gracias al diálogo y al apoyo internacional.
Enfatizó que América Latina debe seguir siendo una zona de paz, donde las diferencias se resuelvan sin recurrir a la violencia ni a la imposición externa.
Finalmente, Narváez recordó que Chile, junto a Brasil, Colombia, España, México y Uruguay, rechazó en un comunicado conjunto las acciones militares unilaterales en Venezuela, que incluyeron la salida por la fuerza del país del jefe de Estado, Nicolás Maduro y su esposa.