
Durante la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el representante permanente de la Federación de Rusia, Vasili Nebenzia, denunció de forma vehemente la operación militar masiva lanzada por Estados Unidos el pasado 3 de enero. El diplomático ruso describió el bombardeo en territorio venezolano y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, como un acto de «bandidaje» que vulnera todos los cimientos de la legalidad internacional.
Nebenzia alertó que este incidente, que resultó en la muerte de decenas de ciudadanos venezolanos y cubanos, es percibido por la comunidad global como un presagio del regreso a una era de anarquía, donde impera la fuerza estadounidense por encima de la justicia. En su discurso, el embajador fue enfático al señalar que estas acciones de caos e ilegalidad son las mismas que siguen padeciendo diversas naciones bajo la presión de Washington.
En un llamado directo a los dirigentes de Estados Unidos, Rusia exigió la liberación inmediata del presidente legalmente elegido y de su esposa, recalcando que no existe justificación alguna para el crimen cometido cínicamente en Caracas.
El diplomático subrayó que la comunidad internacional no puede permitir que Washington se afirme como un «juez supremo» con la supuesta potestad de invadir Estados independientes, determinar culpables y ejecutar castigos sin respetar los conceptos de jurisdicción internacional, soberanía y no intervención.
Finalmente, el representante ruso reiteró que la agresión representa el «orden mundial» de la fuerza en todo su esplendor, un modelo que horroriza a la comunidad internacional. Rusia concluyó su intervención instando a los miembros del Consejo de Seguridad a rechazar este precedente de dominio militar y a defender el derecho de Venezuela a su integridad territorial y a la protección de sus autoridades legítimas.