Vecinos fueron testigos del ataque al puerto de La Guaira

La Guaira1 week ago69 Vistas

Los costeños saben de celebraciones y la música es parte de sus vidas. Así fue el sábado 3 de enero, cuando Fernanda festejaba aún el año nuevo junto a su familia en la popular barriada El Brillante, estado Vargas, una de las comunidades más cercanas al puerto de La Guaira -separados por 500 metros-. Pasada la 1 de la mañana, un ruido estremecedor interrumpió la velada. 

“Creo que está temblando”, pensó mientras corrió a resguardar a su hija. Sus primeras sospechas las descartó al asomarse por la ventana y ver que el puerto de La Guaira era bombardeado. 

“Empecé a escuchar el sonido de los misíles, creo que nunca saldrá de mi cabeza. Fueron muchos, y mi intuición me decía que no se tratara de una simple explosión o un terremoto. Allí fue cuando le dije a mi mamá que los gringos estaban atacando. No dudé”, dijo Fernanda en una conversación telefónica con el equipo de Efecto Cocuyo.

La mujer, de 38 años de edad y madre de una niña de 7 años, trabaja el comercio infromal en el mercado municipal de Vargas y vive junto a su madre. Cuenta que en segundos hizo un bolso rápidamente con ropa necesaria, medicinas y salió al patio de su casa, donde comenzaron a llegar algunos vecinos. 

“Yo vi cómo la gente subía con sus niños, sábanas y bolsos a refugiarse en la parte alta de la montaña, como en la tragedia de 1999”, explicó Fernanda al recordar el deslave que acabó con miles de vida y arrasó con propiedades en Vargas.

Este domingo 4 de noviembre, aún se desconoce la cifra oficial de personas fallecidas tras los bombardeos en Vargas, aunque en medios de comunicación reportan que Rosa González, una mujer mayor y civil, falleció en la entidad debido a los ataques.  

Se estremeció mi edificio

Paola, una joven de 23 años de edad, que vive junto a sus amigas en un edificio residencial, ubicado a menos de 300 metros de la entrada principal del puerto de La Guaira, se despertó tras sentir como si su edificio se estremecía. 

“No te imaginas la impresión que me generó cuando vi eso. Estaba acostada y sentí como si el edificio se hubiera movido. El sonido fue tan fuerte que me tapé los oídos y me pregunté qué está pasando”, dijo. 

Paola también escuchó el sonido de los motores de aviones. Aunque este sonido es común en el estado Vargas, debido a que en esa entidad se encuentra el principal aeropuerto de Venezuela, creyó que esta vez la aeronave estaba justo encima del edificio. 

“Cuando me paré a la ventana sentí como un vapor, pensé que todos nos íbamos a incendiar. Todo era como una película. Lo que dije fue: Vámonos muchachas, y alisté mis cosas. Metí unos panes en el bolso, ropa y cuando salgo veo un caos en el edificio”, relató. 

Sus vecinos comenzaron a bajar desesperadamente por las escaleras de emergencia de su edificio y escuchaba los llantos y pedidos de auxilio de mucha gente.

“La gente estaba corriendo por las escaleras y gritaban auxilio. Había niños que gritaban, lloraban. No sabíamos cómo irnos de acá. Yo vi en primera persona cómo caían los misiles, era como una película; esto solo lo había visto en el cine”, agregó. 

Las calles quedaron solas

Mariana Hernández, de 29 años de edad, estaba en una fiesta junto a su hermano, en la comunidad de Guanape II, parroquia La Guaira. Desde la ventana, ella vio cómo el oscuro cielo se tornó naranja y, en ese instante, la música se interrumpió y las caras de asombro se asomaron por las ventanas. 

“Como había música no escuchamos en el primer momento, pero sí vimos el humo y lo anaranjado que estaba el cielo. Allí rápidamente apagaron la música y todos estábamos nerviosos. No sabíamos qué pasaba y pensamos que era un gran incendio en la zona del puerto”, contó. 

Al revisar su teléfono se enteró de lo que estaba ocurriendo: “Están atacando a Maduro”, dijo.

Mariana vive en el sector Montesano de la parroquia Carlos Soublette. Se obligó a quedarse en la casa de sus amigos para pasar la noche.  “Yo no dormí casi, esperé hasta las 8 de la mañana y un taxista me vino a buscar junto a mi hermano”, dijo. 

La joven, que se dedica a la venta de ropa por internet, relató su experiencia mientras iba en el taxi a su hogar. “Las calles estaban solas, con pocos comercios abiertos y la zona comercial de la parroquia Maiquetía estaba tomada por funcionarios de la Guardia Nacional, que hacían recorridos por todos los locales”, recordó. 

Los funcionarios de la GNB salieron para evitar alteraciones del orden público. Para los varguenses que estuvieron cerca del punto cero del bombardeo, la perspectiva de seguridad cambió completamente. “Fue vivir un miedo inexplicable y ahora no sabemos si vuelven los aviones”, señaló Paola. 

Fuente: Efecto Cocuyo

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