En un significativo giro en la política exterior de Washington, Estados Unidos y Rusia han acordado restablecer el personal de sus respectivas embajadas, un paso que marca un cambio frente a las políticas implementadas durante la administración de Donald Trump. Este acuerdo fue alcanzado el pasado martes durante una reunión de alto nivel centrada en el conflicto en Ucrania, un encuentro que podría abrir nuevas puertas para la diplomacia entre ambas potencias.

El Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, lideró la delegación estadounidense en esta reunión de cuatro horas y media celebrada en Riad, Arabia Saudita. Durante su intervención, Rubio afirmó que ambas naciones habían acordado “restaurar la funcionalidad de nuestras misiones diplomáticas en Washington y Moscú”, lo que representa un avance en la comunicación bilateral. Además, indicó que Estados Unidos formará un equipo de alto nivel para explorar los caminos hacia el fin del conflicto en Ucrania.

Rubio también destacó que se iniciarán conversaciones sobre “cooperación geopolítica y económica” que podrían surgir una vez que se logre la paz en Ucrania, aunque subrayó que este proceso solo podrá concretarse una vez que termine la guerra.

Por su parte, el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, expresó que la reunión fue “muy útil”, ya que ayudó a despejar “los obstáculos” que han dificultado los esfuerzos diplomáticos, los cuales, según él, se habían visto entorpecidos por la administración de Joe Biden. Lavrov también destacó que bajo el gobierno de Trump, había “razones para creer que la parte estadounidense comenzó a entender mejor nuestra posición”.

Este encuentro en Riad representa un punto de inflexión importante en las relaciones entre Washington y Moscú, que se encuentran en un estado de aislamiento diplomático y económico desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Mientras tanto, el acuerdo sobre las embajadas genera tanto preocupación en Kiev, por las implicaciones que podría tener sobre el apoyo internacional a Ucrania, como esperanza en Moscú de una eventual reintegración en la escena diplomática global.