
Lo dijo Jesús en el Evangelio del Miércoles de Ceniza: «Tú, en cambio, cuando reces, métete en tu cuarto y reza a tu Padre, y tu Padre, que ve en lo escondido te recompensará». Ese mandato lo siguen muchos de quienes tienen en … su casa imágenes a las que rezan.
En la Cuaresma de 2025 pudieron verse en el Museo de la Trinidad en una exposición insólita y en este año regresa ‘Imágenes del alma’, una muestra en que quienes rezan en su casa con representaciones plásticas de Jesús, la Virgen y los santos, las han aportado.
Juan Carlos Jiménez, comisario de la exposición, toma el hilo del consejo evangélico y cuenta que incluso han llegado imágenes que están en los cabeceros de las camas. Más íntimo imposible, porque en ellas «descansan las oraciones de todas personas al cabo del día».
Es el relato de «la fe doméstica, que en muchos casos se ha heredado en imágenes que siguen en la familia». Recibe en la primera sala un Ecce Homo de tamaño académico de Edwin González Solís, autor contemporáneo, y del que destaca «la calidad anatómica» y con una clámide de bordados interesantes.
El cofrade avezado encuentra rasgos que le son familiares: Juan Martínez Cerrillo. Está en dos bustos de terracota, cedidos por Mercedes Castro, y el del Cristo es un claro modelo del Señor de la Sentencia. En el centro, una imagen de la Virgen de Luis Álvarez Duarte que pertenece a Carmelo García, fundador de la hermandad de la Soledad.
En esta exposición la novedad son las pinturas, que muchas personas conservan en casas, y las imágenes de gloria, porque en 2025 sólo eran de la Pasión. Al primer grupo pertenece una pintura copia de un Ecce Homo de Murillo, «de una calidad pictórica estupenda». Hay imágenes en urnas de cristal, como una Virgen de terracota atribuida a Cristóbal Ramos y otra de los Dolores.
En otra de las salas llama la atención una Virgen, con la advocación del Patrocinio, obra de Manuel Luque Bonillo, entre dos cuadros relicarios del siglo XIX y una pintura de la Virgen de los Dolores.
Juan Carlos Jiménez guía por la muestra y enseña un dos piezas de escuela portuguesa: un Señor de la columna, del siglo XIX, y un Crucifijo sobre una roca que simula el monte Calvario.
Los espectadores pueden conocer también un Niño Jesús con una túnica roja muy bien bordada y una representación de la Virgen de los Dolores de Córdoba en cobre plateado. Joaquín Cabello ha aportado imágenes pequeñas de San Marcos y de San Pablo, de gran interés.
El comisario de la exposición se detiene en un Crucificado de marfil de muy buena factura, una de las joyas de la exposición, y también en un Calvario, en que el Señor está con la Virgen y San Juan, que ha cedido el sacerdote Juan José Romero Coleto, consiliario de la Agrupación de Cofradías.
Un Crucificado de marfil y una Dolorosa de terracota comparten lugar con imágenes valiosas de autores contemporáneos
«Son imágenes a las que la gente les reza, que creo que es lo más importante», dice Juan Carlos Jiménez, que insiste, como el año pasado, cada uno de los propietarios de las imágenes entrega «un trozo de su alma» por ser la imagen a la que reza todos los días.
Para el espectador será una sorpresa entrar en lo íntimo de las casas y comprobar que las imágenes encierran un valor artístico y sentimental sin parangón. Puede disfrutarse en el Centro Parroquial Carmen Márquez Criado (Tejón y Marín, 9) en horario de miércoles a sábado de 17.00 a 20.00 y sábados y domingos también de 11.30 a 13.30.
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